Iniciamos este blog. El título proviene de la novela de Hesse. Una novela emblemática, en medio de la segunda guerra mundial, él se atreve a una Utopía. Curiosamente una de las pocas utopías, que ubica el lugar utópico en Europa, y lo señala con pretensiones de una cultura final, definitiva, como siempre ha pretendido Europa.
Una novela que me es muy cara. La leí por primera vez cuando estudiaba en La Habana. He vuelto a ella muchas veces. La última, hace un par de años que escribí una ponencia sobre arte contemporáneo, en un evento que organizó Hernán Pacurucu con la Universidad de Cuenca, en el que participé con ese texto. Después de esa ponencia fuí invitado a ser el Coordinador Artístico de la X edición de la Bienal de Cuenca, entre septiembre del 2008 y mayo del 2009.
He vuelto a leer la ponencia, quiero corregirle algunos temas, precisar otros, pero la publicaré pronto acá.
Sin embargo en ella, adelanto, hago una comparación entre la Castalia de Hesse y el mundo del arte contemporáneo. Entre el tiempo previo a la implementación del Juego de Abalorios, denominado folletinesco por Hesse, con el tiempo actual del arte. Y a los castalios, los magister ludi, y sus discípulos, con la estructura de los curadores, los artístas y el mundo del arte. En fin. Ya la leeran. Esta propuesta la crucé con un par de ideas de Ken Wilber, uno de los filósofos contemporáneos vivos, más interesantes, desde su perspectiva en torno al pensamiento integral, para aventurar unas pocas ideas sobre cómo debería ser la crítica actual del arte.
Esperamos que este se vuelve un espacio de discusión sobre arte, por supuesto sobre la Bienal misma, y que sea un referente creativo en la medida de lo posible.
Un abrazo a todos